4 de julio, 2026 · por Lemmus
La excesiva tramitología y la falta de coordinación interinstitucional están frenando decenas de proyectos en Cancún y la Riviera Maya. IBG Legal advierte que la sobrerregulación pone en riesgo la captación de capitales clave y el aprovechamiento del nearshoring en el estado
El dinamismo inmobiliario de Quintana Roo enfrenta un freno invisible pero contundente: la burocracia. Firmas especializadas como IBG Legal han encendido las alarmas sobre cómo la acumulación de trámites, licencias secundarias y la falta de sincronización entre los tres niveles de gobierno están paralizando más de 40 desarrollos de gran escala en zonas clave como Cancún y la Riviera Maya.
El problema central no radica en la existencia de leyes ambientales o de ordenamiento territorial —las cuales son indispensables para la sustentabilidad de la región—, sino en la duplicidad de procesos y la lentitud operativa. En un mercado globalizado donde los fondos de inversión mueven el capital buscando certeza jurídica y rapidez de ejecución, encontrarse con ventanillas que tardan más de un año en liberar un permiso de construcción o un uso de suelo resulta inviable.
Esta problemática golpea de forma directa la competitividad del estado frente a otros destinos del Caribe, además de poner en riesgo los beneficios indirectos del nearshoring logístico e industrial que busca expandirse hacia el sureste del país. Para blindar el motor económico de Quintana Roo, la firma legal apunta a una urgencia legislativa: simplificación administrativa y digitalización real para dar certeza a los inversionistas sin descuidar el entorno.
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